Cuando tu cuerpo cabalga sobre mi cuerpo,
siento la felicidad plena
realizada en todo mi ser.
Somos como dos moles cósmicas
y nos abrazamos tan fuerte,
que oímos dialogar entre si
nuestras palpitaciones cardiacas
y con nuestras epidermis muy juntas,
casi fusionadas entre si,
nos desplazamos eufóricos
y en forma estrepitosa
por la orbita del amor.

