Mi alma te espera y se derrite.
Aún te sigo esperando en cada
movimiento de rotación de la tierra.
Espero a que regreses con el sol
de oro de cada amanecer,
con tus brazos abiertos
como aspas cósmicas,
para fundirme en tu pecho.
Surgiste de la nada y así mismo
te fuiste, desvaneciéndote en
el espacio absoluto.

