Al escuchar a Bob Marley
te recuerdo. Tu cuerpo
tendido en mi cama; desnudo y
dulce; conocido y misterioso;
manso y salvaje a la vez.
Tu hermosa cabellera dispersa
en nuestra sábana, parecían
pinceladas abstractas de
Wassily Kandinsky.
¡Así te recuerdo!
Tu siempre lista para amarme.
Tu siempre dispuesta a darme
la razón de yo existir.

