¿A quién recogeré en aquella
estación del tren?
Ya no te esperaré como se espera
a cada amanecer. Como el agricultor
espera a sus cosechas. Como se espera
a la luz a que desintegre las
tinieblas.
Ya no te descubriré impaciente
en aquella multitud de viajeros,
viniendo sonriente, dulce y nerviosa
hacia mi, para fundir nuestras almas.
Al pasar por aquella estación,
todo mi ser se desintegra en millonadas de
partículas de dolor, al saber que ya no tengo
los bosques de tus cabellos, la jungla de tu
piel, los Soles cósmicos de tus ojos
y la constelación de todo tu ser.

